Una menor vasca es violada por un grupo de no españoles en Barakaldo

Un trastero, cuatro violadores -no españoles (eufemismo)- (se desconoce su nacionalidad), alto secreto de Estado cuando los criminales son -no españoles- y una menor vasca. Métanse en la escena. La cría tuvo que ser hospitalizada “visiblemente afectada” después de llamar a la Policía Local. Ocurrió el pasado viernes 29 de diciembre.

La menor manifestó a los agentes que había sufrido una agresión sexual por parte de cuatro jóvenes, al parecer también menores de edad -algo por confirmar también-. El ataque se habría producido en el interior de un trastero en las inmediaciones de El Carmen. La investigación está en manos de la Ertzaintza.

Un caso muy similar al de Vilanova i la Geltrú que publicamos hace unos días y  del que, casualmente, los medios de masas parece que tampoco han tenido conocimiento. Entre el furbo, las pasarelas de moda, la nouvelle cuisine y demás soplapolleces de relleno, los telediarios no dan abasto o no les llega la onda. Pobres. Se ve que con los de la Arandina y “la manada” ya tienen el cupo de temporada lleno. Por cierto, parece que los chavales de la Arandina son inocentes, a juzgar por las grabaciones aparecidas “en las que la supuesta víctima se jacta, presume de haber mantenido relaciones con los tres y ella misma advierte de que como estos chicos se vayan de la lengua yo, si tengo que decir mentiras, las digo. Si tengo que inventarme algo, me lo invento”. (http://www.lavanguardia.com/sucesos/20180102/434029046821/menor-video-jugadores-arandina.html)

Y como estamos rodeados de bobos oportunistas y barulleros que no tardarán en aparecer para sospechar sobre la autencidad del origen étnico de esta quincalla -al juntar las palabras “m-sulm-n-s” y “violación” les salen sarpullidos- debo decirles a todos ellos que es una constante y un precepto, el ocultar la nacionalidad, el origen o raza de los mete-saca cuando no son de los nuestros. Pocos medios se saltan ya este mandamiento inclusivo” y en muchos países europeos ya está prohibido hacer la mención. Prueba de ello, sin ir más lejos, es que Facebook cerró temporalmente la página de “Ciudadano cualquiera” (más de 80.000 seguidores) por tener la osadía “supremacista” de informar acerca de la nacionalidad marroquí de los seis violadores de Vilanova. La verdad debería estar por encima de cualquier persona o tinglado de ingeniería social pero hemos llegado a un punto de suicidio colectivo en el que preferimos pasar por el aro de la corrección antes que decir las cosas como son y llamarlas por su nombre. A esto hay que añadir que la mordaza actúa y el miedo es libre, pero como sigamos en las que estamos, nos van a seguir dilatando el meridiano.

Y para que esos bobos comprendan mejor de lo que hablo, en referencia a las ocultaciones necesarias sobre la cuna de ciertos criminales, lean a Joaquín Leguina, ex-dirigente y demógrafo de la marketinera PSOE, que ha declarado en el programa “Herrera en COPE” (27/12/2017); “El Ministerio hace una publicación muy seria (de las estadísticas de violencia de género) que no se publica. El año pasado hubo 44 asesinatos de mujeres a manos de los hombres. Casi la mitad no eran españoles y eso se oculta ¿por qué? Alrededor del 50% de quienes han asesinado a mujeres son originarios de otras latitudes” “. Leguina dió un paso al frente con estas declaraciones pero, a pesar de sus galones, expresó tangencialmente la verdad al sustituir “inmigrantes” por “no españoles” y “originarios de otras latitudes”, digamos que se curó en salud, porque ni un primera fila del Sistema como él, a estas alturas del circo, está libre de linchamiento por las hordas subvencionadas que regulan los alborotos.

Sobre la noticia de Barakaldo estoy de acuerdo con La Gazeta Occidental (https://gazetaoccidental.wordpress.com/) en cuanto que “los perfiles de los criminales se han ocultado a la prensa por presión de los políticos (a su vez, muchos de éstos presionados por los colectivos de siempre que pueden hacerles perder votos). Todo apunta a estos perfiles (musulmanes) según algunos mensajes compartidos en Redes Sociales”, porque la experiencia que todos tenemos de la cobertura mediática en estos casos -violaciones y asesinatos de mujeres- en que los actores no son españoles, en contraposición a cuando sí lo son, determina que los mensajes de las redes sociales son ciertos. Si fuese a la inversa, es decir, si fueran españoles, no habría lavativas ni prevenciones, serían expuestos en todos los canales como ratas pestorejas ante la batuta orquestal del feminismo empoderado que tanto parece gustar a la masa ruin y analfabeta, dispuesta a toda hora a aplaudirle con las orejas, como ya es costumbre, aún antes de haber juzgado a los sospechosos.

Por eso demandamos el mismo trato mediático para todos, sean españoles, burkineses, nepalíes, mogambos, rubios o moros y, para todos, la mayor de las condenas cuando se demuestre su culpabilidad.

Miguel Martín
News Reporter

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