Portavozas, portavozas… y yo sin desayunar

Esta mañana me tuve que poner colirio después de leer el periódico. “Portavozas” es el nuevo palabro propuesto para subsanar la paridad de género. Yo no soy académico de la RAE, pero eso no impide que me escuezan los ojos al leerlo. Tampoco soy muy curtido en letras, pero sí lo suficiente como para ofrecer un pequeño análisis de este fenómeno paranormal.

Cuando lo léxico se convierte en reivindicativo

La palabra “portavoz” está formada por un sustantivo y un prefijo. El sustantivo en cuestión es “voz”. Voz, como todos sabemos, o podemos intuir en un ejercicio de léxico, la palabra “voz” es femenina. Su plural, “voces”, es femenino (lo podemos descubrir poniendo el artículo que le precede; de nada). Aunque añadamos el prefijo, la palabra voz sigue siendo femenina, y en su plural, también. Sin embargo, si el “portavoz” es varón, decimos “el portavoz”; si la “portavoz” es mujer, decimos “la portavoz”. Por tanto, si tuviéramos que hacer un ejercicio de paridad, tendríamos que decir: “la voz” y “el vozo”. De este modo, diríamos “la portavoz” y “el portavozo”, y, en su plural, “las portavoces” y “los portavozos”.

Aquí está mi exposición. Creo que es bastante justa y objetiva. No he dicho ninguna mentira y he señalado, sin cobraros, un ejercicio de paridad lexical correcto según las palabras, no según lo que a mí me sale del miembro, o la miembra. Por tanto, “portavozas” es una palabra que no tiene mucha razón de ser en sí misma. Creo que, para comprender su uso, tenemos que buscar motivos, que van más allá del lenguaje, y creo que más allá de la vida racional.

Cuando lo reivindicativo es muestra de estulticia

El auténtico problema no lo tiene la propia palabra “voz”, que la pobre bastante tiene con los usos que le damos. El problema lo tiene la persona que lo ha utilizado y quienes la respaldan. Pero ojo, que lo mismo no se da ni cuenta, es en lo que le han educado. Según Marx, para que un cambio social se lleve a cabo, primero ha de tener lugar una revolución. Da igual que la revolución sea justa o injusta, porque esta queda justificada en el cambio que tiene que llevar a cabo. Así, no importa lo que hagamos durante este periodo de revolución, porque yo he venido aquí a hablar de mi libro y eso lo justifica todo.

Pues bien, esto es lo que lamentablemente late debajo de “las portavozas”. No importa lo absurdo o no que pueda llegar a ser la propuesta, lo justifica la paridad de género. “Portavozas” queda justificado en el trato indigno que se le da a la mujer en muchos ámbitos. Viene a ser algo así como que “una mariposa bate las alas en Singapur y llueve en Madagascar”; el aleteo de las alas de la mariposa provoca la lluvia, y si no las hubiera movido no lo hubiésemos sabido, porque de hecho, las ha movido y ha llovido. Parece absurdo, ¿verdad? Pues como está, ‘a puñaos’ todos los días.

Algún día…

Lo peor de todo esto no es que esta persona haga del lenguaje lo que a ella le dé la gana; ella habla, ella decide ¿no? Sus profesores de lengua quizá la fulminarían, pero como poder, puede decir lo que quiera… Lo peor es que no se da cuenta de que, con esto, deslegitima a tantas personas que trabajan por una causa, como es esa paridad (una paridad real entre varones y mujeres, no de eslogan y acciones que se aplauden) que ella se pasa por el suelo del zapato (o la suela de la zapata). Gracias a este ser (o esta sera, si así lo prefiere), el feminismo mucha gente lo entiende como una radicalización de cuatro zumbados. Y encima tienen el valor de decir “que o se es feminista o se es machista”. Creo que de esa manera, sólo quieren ser “feministas” los cuatro zumbados. No puedes decir eso para decir que estás conmigo o estás contra mí, porque el sentido de la frase no es ese en tanto que “ser feminista” no es inventarse palabras o decir cuatro eslóganes. Hacen de una causa justa, por la que mucha gente trabaja, una mofa. Al final es gente como esta la que, con tal de apropiarse una causa, venden hasta su propio lenguaje. Construir juntos no es lo suyo.

Queridos seres de la causa política, ya está bien. Ya está bien de manipular las cosas a nuestro antojo. No todo vale. No vale hacer lo que a mí me dé la gana con tal de generar polémica para ver cómo se revuelve el del banco de enfrente. La “cosa” política es aquello en lo que mucha gente pone muchas esperanzas para colaboraren la construcción un mundo mejor. Ahora bien, si para hacerlo no hay normas, no quiero ni imaginar lo que pasará en los asuntos de gobierno. Y si inventarse palabros  y profanar las palabras es la manera de “dar visibilidad a la mujer”, va a ser una visibilidad impuesta a la par que ficticia, nada duradera.

Pero la gente no es tonta. Nos damos cuenta del circo mediático que montáis para ganar portadas de periódicos. Vemos, con tristeza, que los actores de este teatro estáis ahí para hablar de vuestro libro, no del nuestro. Si la manera de vencer es a través de la mentira y de lanzar piedras y escarnios contra los que tenéis enfrente, ¿qué sociedad o estado pretendéis construir? ¿la que apedrea al que piensa diferente? ¿pero no era esta la época de la “igualdad”, el “respeto”…? Que lástima que no regalaran educación con los Bollycaos, al lado del cromo…

Acta est fabula
News Reporter
Ante la oportunidad de la decadencia se puede ser políticamente incorrecto. Y si necesita más galones, quizá no haya entendido nada. La Inquietud salvará al mundo, o nos extinguiremos por imbéciles.

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