El movimiento nacional continuo

El independentismo parece perseguir una vieja aspiración del ser humano, el perpetuum mobile o movimiento continuo. Se llama así al mecanismo capaz de moverse por inercia, sin consumir energía ni recibir ayuda externa, en eso están los ideólogos indepes, en articular una maquinaria que sea capaz de perpetuar el procés. Sus líderes y medios de comunicación acusan al “estado español” de represivo, corrupto y antidemocrático, motivando que la población indepe tome la calle para luchar contra esa situación, con ese objetivo emprenden acciones como cortar carreteras y vías del tren que causan un gran perjuicio al resto de la población, especialmente a la clase trabajadora, ganándose la antipatía de mucha gente que les pone a parir en redes sociales ocasionándoles un desasosiego real. Media Cataluña vive temerosa de ser aplastada por un fascismo inexistente que su propio victimismo ha creado. La pesadilla en que viven se agiganta cuando entran en escena los mossos d’esquadra para cumplir con su obligación de restablecer el orden. Esa policía interviene completamente a desgana porque la mayoría fueron seleccionados por su afinidad con las ideas separatistas. Tan indepes son los manifestantes como los antidisturbios de modo que -si no están de servicio- se suman a la manifestación para hostigar a sus compañeros de profesión. Si les pilla de servicio están obligados a cargar contra sus correligionarios, aunque sólo sea aparentemente. Lo hacen con muchos miramientos en actuaciones sin efecto disuasorio pues no practican detenciones pero, como ha de parecer que trabajan, da la impresión de que hay represión policial. Los periodistas gráficos capturan esas imágenes que servirán de base para que los líderes y medios indepes denuncien la brutalidad del “estado español”. Y vuelta al principio. El bucle es perfecto.

El Gobierno español no mueve un dedo, bien sea por apatía o porque el PNV le pasaría factura en el tema de los presupuestos, así las cosas ¿es realmente el “estado español” un régimen represivo? Pues la verdad es que sí, porque los Mossos son un organismo del estado español que aporrea a diario a los ciudadanos indepes. ¿Es realmente el “estado español” un régimen antidemocrático? Pues lo cierto es que sí porque el Parlamento de Cataluña es una dependencia del estado español que se salta la Constitución y pervierte el sistema democrático. ¿Es realmente el “estado español” un régimen corrupto? No puede negarse que así es, porque los casos de corrupción de CIU engrosan las estadísticas de la corrupción española. ¿Es realmente el “estado español” un régimen ultranacionalista? Naturalmente que sí porque los partidos indepes que controlan el Parlament de Catalunya gobiernan parte del Estado español. Esa es la magia del movimiento continuo que hace que los independendistas estén continuamente padeciendo injusticias que ellos mismos se provocan pero que, en un alarde de victimismo, atribuyen al Estado del que forman parte.

El secreto está en una figura retórica llamada transnominación o metonimia, que consiste en llamar una cosa con el nombre de otra, confundiendo una parte con el todo. Metonimia es cuando decimos que “vamos a comernos un plato de lentejas” cuando lo que nos comeremos serán solo las lentejas; no el plato.  Si habláramos con mayor propiedad, habría que precisar que lo que es autoritario, corrupto, antidemocrático y ultranacionalista no es el estado español… que es el plato… sino las lentejas, es decir, los políticos que actúan fuera de la ley, como los líderes independentistas -por ejemplo- que no solo violan la Constitución sino que cometen abusos deshonestos con l’Estatut, sodomizan a Tocqueville, le comen el nabo sin su consentimiento a Voltaire y le hacen a Montesquieu una paja con las tetas. No obstante, están convencidos de que ellos son los paladines de la Democracia, en cuya defensa quisieran hundir al partido que votaron la mayoría de catalanes en Cataluña y al partido que votaron la mayoría de españoles en el conjunto de España, siguiendo las directrices de una ANC a la que nadie ha votado.

En sus pancartas exigen al Gobierno la LIBERTAD de los presos políticos cuando, en realidad, ni son presos políticos ni está en manos del Gobierno juzgarles. ¡Ya quisiera el PP tener esa facultad con la de tramas que tienen pendientes! (y el PSOE, dicho sea de paso) En el fondo lo que exigen en sus pancartas es darles INMUNIDAD para pervertir las reglas democráticas y dejar abierta la posibilidad de fugarse al extranjero para poder ultrajar al estado español impunemente pero, dicho así, la reivindicación perdería todo su romanticismo y pondría de manifiesto su talante supremacista y el adoctrinamiento del que tantas veces han sido avisados sin que quieran hacer caso. El procés no va de coherencia, va de semántica; por eso no quieren que se judicialice la política, prefieren politizar la justicia porque, delante del juez, el político se queda en nada.

News Reporter
“Los resultados de las elecciones autonómicas de Cataluña del 21D hacen que la forma de ser catalán haya cambiado sustancialmente. Ya no hay solo una forma de expresar nuestra pertenecia a esta comunidad porque ya no hay un modelo de catalán tipo. Hay más"

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