Mariana Huidobro, madre de Rodrigo Lanza, escribe otra “magnífica” carta.

La mamá del asesino de Víctor Laínez denuncia el maltrato judicial, policial, social y mediático que sufre su hijito y toda la familia. Vuelve a redundar en eufemismos y subterfugios para presentarlo como inocente y sufriente pasando por alto, otra vez, que el asesinado por la espalda no tuvo chance para defender su vida ante la cobardía alevosa y premeditada de su vástago rompecráneos. Se queja de que “está en aislamiento en preventiva…en una celda donde apenas entra la cama, una celda vacía, sólo” y que “sólo podrá salir a un patio pequeño durante dos horas al día donde no alcanza a ver el cielo”. ¿Qué les parece?  Debe estar muy mal la democracia donde a los presos por asesinato -presunto- se les confina en celdas vacías donde no hay acceso a internet, no tienen vistas a primaverales jardines, sin televisión,  y encima sin la compañía de otras personas con las que poder compartir aventuras del activismo callejero y sesudas murgas sobre política rebobolucionaria. !Que venga de inmediato Amnistía Internacional!

La chiflada, sin atisbo de empatía por el muerto y su familia, echa mano del Protocolo de Estambul, nada menos, en el cual  “establece que el aislamiento penitenciario puede suponer un método de tortura”. Nos gustaría saber qué es lo que establece el mismo sobre la verdadera y perpetua tortura que supone a los familiares y al entorno de la víctima haberle perdido a manos de un asesino, cazado indefenso como si fuese una rata. También nos gustaría saber qué tipo de tratamiento establece ése Protocolo a quien perpetra un crimen tan salvaje y horrendo.

“Cuando entré a verlo lo llevaron esposado, con dos funcionarios adelante y dos detrás. Lo vi a través de un vidrio”. Sin duda otra escena torturadora e inquisitorial que se salta cualquier tratado sobre Derechos Humanos. “Me contó lo sucedido -mami, soy inocente, otra vez, te lo juro por Sandino- y le conté la distorsión mediática que están montando”. Todo lo publicado que no apunte a la absoluta inocencia e injusticia que sufre Rodrigo, es distorsión mediática, pero todo lo publicado sobre Víctor intentando construir de él un personaje racista y fascista, como queriendo justificar su asesinato -en una especie de merecida e izquierdista higiene social-  bienvenido sea ¿verdad, tarzana folletinesca?

También, cómo no, arremete contra la jueza; “a pesar de lo que se investigue es difícil que cambie algo porque habría mucha presión social”.  A ver, proetarrilla, es difícil que cambie algo porque el informe forense deja bien claro que Víctor fué duramente mamporreado -fracturado su cráneo con un objeto metálico contundente por detrás-, no por la ilusiva presión social con la que buscas anular y deslegitimar el trabajo de la jueza en favor de tu desesperado interés.

Argumenta que “el boom mediático no hubiese existido si no fuese Rodrigo ni hubiese sido tan grande si hubiésemos estado en otro contexto político”. Si hubo más alcance mediático, entre otras cosas, fue porque tu nene ya estuvo condenado por dejar tetrapléjico a un Guardia Urbano con cuatro hijos menores, al que le destrozó la vida para siempre, a él y a toda su familia, porque la manga de vagos, con la que se codeaba Rodrigo, estaba de juerga en su cuartel okupa y lanzaron varios objetos contra los Guardias, entre ellos una maceta que impactó en la cabeza del uniformado -sin duda, otro fascista para ti, Mariana-. Y no te olvides que, de aquella, recibisteis el apoyo de varios políticos izquierdosos y de muchos medios que ofrecieron un verdadero boom, incluso con aportación de dinero público y con la emisión de aquel documental falso -Ciutat Morta, en horas de máxima audiencia- donde todo era un montaje y donde los culpables de la atrocidad eran inocentes cabezas de turco. Gozasteis de cobertura mediática con montones de conferencias y entrevistas que todavía aparecen en internet ¿A que sí?

En cuanto al “contexto político” deberías preguntarle a tu hijo porque, él mejor que nadie, sabe por qué decidió asesinar a un “adversario político” contrario a vuestras ideas -para Rodrigo era un nazi que había que ajusticiar- por llevar tirantes con la bandera de España -ése país que tanto odio os suscita, pero que gracias a él habéis vivido mejor que en vuestra propia casa- contextualizando políticamente su odio revanchista contenido.

Y ya para rematar, Mariana pone la guinda; “hemos recibido infinidad de amenazas…”, “ahora no puedo salir a la calle por el miedo a ser reconocida y atacada…”, “ahora tememos por nuestras vidas porque yo sé que a Rodrigo lo atacaron con una navaja” -lo sabe porque se lo contó su hijo, eh-. “la prensa nos ha condenado a un ataque de nazis”. “No puedo dejar de pensar que mi hijo podría estar muerto, pero se defendió y está vivo”.

Por si con su anterior carta no nos hubiese quedado claro, las víctimas siguen siendo ellos, la familia Huidobro y el asesino. Lo que no explica es, cómo siendo “atacado con navaja”,  Víctor acabó tendido en el suelo y con la cabeza rota. !A eso le llama defenderse! Mariana vuelve a retratarse como es, una cotorrera manipuladora incapaz de dedicarle una sola letra a la familia de Víctor en su pataleta esquizoide, ve nazis por todas partes, es más, aventuro que todos los que no estemos de su lado también somos nazis. Les recomiendo que entren en su twitter -https://twitter.com/MarHuidobro-,  para que puedan apreciar la pieza.

 

 

 

Miguel Martín
News Reporter

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