Para los médicos, Baleares is not Spain

La sombra del “procés” es alargada. Tanto, que se extiende y ataca a la Sanidad balear en su propia médula espinal, y reduce a la domesticidad a cierta casta y plaga política. Es el caso de la socialista Francina Armengol que gobierna en la comunidad gracias a los apoyos de PODEMOS y de la coalición MÉS, y no precisamente en beneficio del común paisanaje, como era de esperar.

En un episodio de avitaminosis cerebral, ella y los suyos, aprobaron el decreto por el que “se exige el conocimiento del catalán (nivel B2) para poder trabajar en el sistema sanitario balear”, -lo que viene siendo primar la ideológía del gargajeante separatódromo y de la fanaticada coaligada antiespañola, de muy aviesos objetivos, por encima de los intereses sanitarios de su pueblo y de sus propios votantes-.

“En los últimos siete meses, 18 médicos de Urgencias han abandonado la isla (Ibiza). En estos momentos hay ocho plazas pendientes de cubrir y pocas esperanzas de hacerlo. A finales de noviembre salieron plazas para obtener la interinidad. Se presentaron once. Todos fueron rechazados. Ninguno sabía catalán”. “Un profesional menos cualificado que otro puede conseguir la plaza sólo por saber catalán”.

Ésto resume la gestión de una banda de psicópatas y pelagatos que anteponen el uso de un idioma al bienestar de sus paisanos, habida cuenta de que todos los pacientes se entienden a la perfección con los profesionales castellanoparlantes y de que, además, no existen quejas por discriminación idiomática ni otras deformaciones de la realidad cotidiana. Lo han hecho por vete tú a saber qué contrapartida, monetaria o política, o ambas, a cambio de puntapiear en el culo a magníficos y abnegados trabajadores obligándoles, de facto, a tirar la toalla y a inmigrar fuera de la zona catalonófona excluyente.

¿No hay nadie que meta en cintura a ésta rehala institucional que dispara a bocajarro contra la salud de los demás porque para ellos lo primero es cómo hablan los médicos y no con qué calidad trabajan? Estos caraduras en vez de premiar a todos aquellos que malviven en pisos patera para llenar el puchero y mal llegar a fin de mes, currando en eternas guardias y otros malos tragos, les abocan a hacer las maletas despreciando sus inmejorables curriculums porque no parlen català.

Así es el nivel humano de Francina y sus marsopas, enquistados en las poltronas como lapas de mar, ajenos al padecer de los dolientes mientras compiten por conseguir quién de entre ellos es el mayor palabrero dulzón, el más embaucador, quién encabeza la encuesta de imagen o de intención de voto, muy lejos de las sofocantes colas de Urgencias.

Aquí les dejo el enlace de la noticia aparecida en El Mundo, cuando la lean, comprenderán que me he quedado muy corto.

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Miguel Martín
News Reporter

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