Los “antifas” de Zaragoza amenazan a la familia del asesinado Víctor Laínez.

“Antifas” es una marca internacional registrada, una plaga en crecimiento imparable fuertemente alimentada, económica, política y mediáticamente, por los psicópatas dictatoriales que sientan sus culos en la puntita de la pirámide y que ya no paran en disimulos, con la  colaboración de sabuesos políticos nacionales, que hociquean las migajas que les tiran aquellos a cambio de dirigir y favorecer sucias labores de pogromos sobre el terreno. Es el pútrido servilismo “progresista” de nuestra casta, expertos en embaucar y conducir a buena parte de la juventud hacia el activismo molotóvico, violento siempre que puede y con tasas de impunidad muy por encima de la media de sus rivales, es decir, de todos aquellos que no comemos del mismo plato y que, tristemente, rehusamos el combate hasta el día en que nos llamen a la puerta.

El ambiente es irrespirable, la suma de sus fuerzas y acopios no deja de avanzar, nos vamos quedando sin espacios naturales, para hablar, para escribir, para expresarnos comos nos de la real gana y hasta para vivir en paz dentro de nuestras propias paredes. Como el pulpo que tentaculiza a su presa, abrazando sus partes vitales dejándola sin aliento y sin capacidad de maniobra, hasta que certifica su muerte y se la merienda sin pelar.

Conscientes de que gozan de barra libre para sus desmanes,  aquí los tenemos, sin cortarse un pelo, grafiteando el negocio familiar del asesinado Víctor Laínez, con un mensaje subliminal fácil de entender, estamos aquí, sabemos quienes sois, vamos a por vosotros, fascistas, -es mi traducción libre, aunque caben otras-. Y esto con la natural complicidad e ineptitud de instituciones varias, que deben estar enfangadas en correcciones y mamarracherías populacheras de segunda fila y, cómo no, en repartirse la guita, con el alcalde de Zaragoza al frente como líder local de la banda, sí, la misma rata tabernaria que nos faltó al respeto en el minuto de silencio por la muerte de Víctor a las puertas del hay-untamiento. Es que, chico, el rebobolucionario tuvo que sacar su chorrica delante de todos y mostrar que no estaba de acuerdo con aquel pequeño homenaje, porque para él se había muerto (que no asesinado por la espalda, como realmente ocurrió) un legionario, un fascista, un español que osaba pasearse con tirantes de la bandera de España y la cuestión fue un acto, si acaso, de higienizante justicia social, por el que no hay que hacer tanto alboroto !Un facha menos, coño! Debió resumir su neurona.

Con esta siembra del paramilitarismo callejero “antifa”,  respaldada por ejércitos de twitterati, arrancapinos feisbukistas y desorientados mentales, nos han cambiado la delincuencia borroka focalizada en tierras de gudaris por una jauría de brigadistas en permanente campaña por todo el país, de los de casa por casa con la bayoneta calada, dispuestos a sacarnos los calzones y ensogarnos con ellos. Y lo mejor, es que creen que están luchando contra el Sistema sin caer en la cuenta de que no son más que  sus perros de presa, que una vez usados, serán desechados sin reparar en frioleras. Pero mientras eso ocurre, seguiré recordando a aquel campesino curtido y embriagado, pero tan instintivo, que decía; “una cosa te digo, dos escopetas tengo”.

 

 

Miguel Martín
News Reporter

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