La pacífica comunidad rumana víctima de la intolerancia.

Una pareja española del municipio de Pedrera (Sevilla) fue agredida por tres rumanos “residentes” tras un accidente de tráfico en la noche de Reyes.  El hombre pedrereño fue golpeado en la cabeza con “una pieza del coche” y tuvo que ser atendido por los servicios sanitarios. Los rumanos fueron detenidos y trasladados a dependencias policiales.

Los vecinos “convocaron por las redes sociales una protesta”.  Los muy racistas volcaron coches e “intentaron la quema de vehículos” a gritos de “a por ellos”.  La algarabía tumultuaria duró hasta las tantas de la madrugada, con presencia de Guardias Civiles antidisturbios para restablecer el debido orden en este arrebato intolerante y xenófobo. Gracias a los medios de falsificación de masas, los vecinos han quedado como el culo, con imágenes de coches patas arriba, encapuchados y expuestos como los violentos de entre las dos partes contratantes.

Y llegó el alcalde Antonio Nogales (de Izquierda Unida, ese partido cuyo líder nos felicitaba la Navidad con la imagen de un árbol navideño ardiendo en una plaza), todo corrección, pose y teatro, para “reclamar cordura, calma y respeto a la justicia y a todos los vecinos”, “tenemos que tener sensatez y tranquilidad”,”estoy tremendamente triste y un poco defraudado”, “Pedrera no puede manchar su historia de solidaridad (impuesta) y tradición de un pueblo comprometido que ha luchado, con actos de este tipo”. Las típicas palabras de vuelta de manubrio empleadas en estos casos donde los experimentos sociales integradores saltan por los aires y que pretenden que sigamos tragando como si no hubiese pasado nada, eso sí, con la añadida reprimenda hacia su pueblo por los “actos de este tipo”.

Este adefesio discursivo junto con lo sucedido demuestra varias cosas, a saber:

  1. Que el pueblo estaba padeciendo desde hace años, ataques y robos constantes por parte de esta comunidad de rumanos “residentes”, que encima se pasean por el pueblo en actitud chulesca y degradante hacia ellos, atemorizando a los pedrereños con violencias e insultos, siempre retadores y con las de ganar.
  2. Que al pueblo no le quedó otra que organizarse y salir a las calles para enfrentarse a toda esta caterva  acostumbrada a ver la rotación supina de sus vecinos españoles cada vez que se cruzan o enfrentan a ellos, debido, fundamentalmente, a que la justicia y su alcalde les llevan dando la espalda toda la vida, obligándoles a tomar la justicia por cuenta propia.
  3. Que la “historia de solidaridad” es una fábula eufemística inventada por los pendejos de la castuza dirigente para ocultar que la comunidad rumana ha sido instalada con calzador por ellos sin contar con la aprobación del pueblo, debido a varios intereses de los cuatro golfos de siempre, unos para abaratar la mano de obra, otros para reventar el país y la cohesión social y formar un rebaño cada vez más manso y fácil de controlar.
  4. Un “pueblo comprometido que ha luchado” no es un pueblo de imbéciles que se tienen que dejar pisar en su propia tierra agachando la cabeza para que sus políticos y clase dirigente se beneficie de sus aventuras multiculturales contra el bienestar general de los suyos, a los que no les ha quedado más que dar la cara y hacerse respetar en las calles. Mucho han tenido que aguantar para verse empujados a esta situación de choque cultural, lo que demuestra también, el fracaso del alcalde para llevar las riendas de Pedrera porque, a una tensión tal no se llega por casualidad y porque sí.
  5. Toda vez que el pueblo ha demostrado que puede organizarse, emerge el pánico entre sus dirigentes, porque si hay unión para esto, puede haberla para otras cosas, como para dar un patada en los vacíos y arrojar al alcalde a otro tipo de tareas de segundón dentro de IU (entonces sí que estaría profundamente triste el hipócrita) y dejar paso al siguiente que, seguramente, sea otro holgazán populachero y bienqueda como éste, pero sin duda ya tomaría posesión con la lección aprendida sabiendo que Pedrera puede organizarse y hacerse valer y que no está dispuesta a dejarse condenar por mamarrachos ególatras y su protegida comunidad rumana.

Y como van a convocar una junta de seguridad para tratar “este grave problema de convivencia” espero que los capitostes vayan a las raíces del asunto y no se queden en la superficialidad de lo acontecido, que se dirijan a los patriarcas y líderes comunitarios rumanos y les canten las cuarenta, haciéndoles saber que no están en los cárpatos danubianos y que si no se portan como personas, Rumanía les espera con los brazos abiertos.

http://www.andaluciacentro.com/sevilla/estepa/pedrera/9970/una-reyerta-tras-un-accidente-de-trafico-desata-incidentes-y-desordenes-en-pedrera-contra-rumanos

 

 

 

 

 

Miguel Martín
News Reporter

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