Al independentismo se le ha caído la careta

Los independentistas manejan una serie de frases hechas que meten en cualquier discusión, quien se haya tomado la molestia de rebatirles se habrá encontrado con la evasiva “esta pantalla ya la hemos pasado hace tiempo” o “se te ha caído la careta ” ¿os suena verdad? Si intentas señalar sus errores para hacerles ver lo equivocados que están, se enrocan diciendo “si tanto odio tenéis a Catalunya, dejadnos marchar” y con esa respuesta lapidaria zanjan la cuestión. Es inútil que les advirtieras de que sus estrategias son peligrosas porque basta con decir “nosotros somos los demócratas, solo queremos votar” para que, simplemente diciendo eso, resulte que tú eres el malo de la película, el ultra, cuando no el fascista directamente y de ahí al anatema “¡Fora feixistes de Catalunya!” solo hay un paso. Este tipo de muletillas incontestables les ha dado incluso victorias electorales: “Puigdemont es el único candidato posible, cualquier otro sería consecuencia del 155”, de modo que la mayoría optó por restituir al mismo presidente que había, sin entrar en más consideraciones.

Uno de esos mantras que la ingeniería política indepe diseñó para acallar cualquier brote de disidencia es decir que a fulano de tal “se le ha caído la careta”, Antes de los días 6 y 7 de septiembre había pocas voces discordantes, así que “se le había caído la careta” a cualquiera que osara advertirles de que iban por mal camino, nos lo soltaban como diciendo que aquel silencio nuestro -tan progresista y democrático- solo podía enmascarar el feo rostro del fascismo larvado, de la inquisición mal disimulada o del odio a Cataluña, cualquier cosa con tal de no pararse a pensar. Pero el destino ha querido que el procés sufriera un choque con la realidad justo el día que se habían puesto una careta, la de Puigdemont, siguiendo la “brillante” estrategia de dificultar la acción policial el día de su “triunfal regreso” al Parlament para recuperar el timón de la “República Catalana”. Espero que capten la ironía y así me ahorro de poner tantas comillas.

Todo empezó a torcerse en Copenhague cuando aquel par de profesores daneses se cebaron con el President, le dijeron que no todas las decisiones que se toman mediante un referéndum son democráticas y menos cuando la participación no alcanza el 50%, que las reivindicaciones basadas en la pureza étnica de un territorio imposibilitan el dialogo y el acuerdo, que las aspiraciones irrenunciables implican intransigencia, que la creación de identidades nacionales irreconciliables es peligrosa… total que les cantaron las 40 y aquello era solo un daño colateral, el torpedo llegó cuando la pasividad judicial arruinó su plan. La jugada consistía en anunciar que asistiría a un acto fuera de Bélgica para que el Tribunal Supremo ordenara su detención, como que sus abogados tenían previsto recurrir la euroorden, podría acogerse a su derecho de ser investido a distancia al haber un impedimento justificado. Aquel plan fracasó ya que no sucedió nada de eso, con lo cual continuaba siendo un simple prófugo, carente de plenos derechos en suelo español. Aunque el doble fiasco danés pulverizó a Puigdemont, pudo imponer su relato de que le quedaban muchas opciones, pero imponer un relato no lo es todo porque llegó el momento de comparecer y Puigdemont optó por esconder la cabeza bajo el ala y esperar a ver cómo se las arreglaban sin él en Barcelona.

careta PuigdemontPero no iba a ser Puigdemont el único President unilateral, por lo visto eso se contagia, el de la Mesa del Parlament también tomó unilateralmente la decisión de aplazar el Pleno porque también quiere conspirar “con garantías”, eternizando sin querer aquella situación tan delicada. El tiempo se ha detenido en el peor momento de la carrera política de Puigdemont, cuando todo está dispuesto para su investidura, los medios están pendientes de él y no le queda otra que hacer lo que prometió poco antes de la DIU cuando dijo que “estic disposat a anar a la presó” (estoy dispuesto a ir a la cárcel) El procés pasa indefectiblemente por que Puigdemont se entregue y pase a ser un mártir de la causa republicana. Llegada la hora de la verdad solo Oriol Junqueras está en su puesto, al pie del cañón, ideal para convertirse en un nuevo input del memorial de agravios. Y lo paradójico, lo que demuestra que los mantras los carga el diablo, es que el plantón pilló al independentismo con la careta puesta. La careta de ganadores, la careta de astutos, la careta de internacionalizados, la careta de juntos por Cataluña, la careta de todo por la República, la careta de la voluntad del Pueblo, o sea, la careta de Puigdemont. Y el President sin venir, faltando a su cita con la historia.  Todo el soberanismo está ansioso por tener un President en la cárcel… menos él.  Y entonces se les cayó la careta, quedándose con cara de estar haciendo el canelo, arremetieron unilateralmente contra el cordón de seguridad, los mossos repartieron estopa unilateralmente y el Comité de Defensa de la República convocó unilateralmente una acampada por tiempo indefinido con el lema “Ni un pas enrere!” No engañaron a nadie, estuvieron por tiempo indefinido hasta que se fueron las cámaras.

El latiguillo de moda ahora es “nadie dijo que sería fácil” como si los tiempos en que repetían “ho tenim a tocar” o “només depèn de nosaltres” no fuera con ellos.

News Reporter
“Los resultados de las elecciones autonómicas de Cataluña del 21D hacen que la forma de ser catalán haya cambiado sustancialmente. Ya no hay solo una forma de expresar nuestra pertenecia a esta comunidad porque ya no hay un modelo de catalán tipo. Hay más"

Anímate y déjanos un comentario: