Fascismo, un significante sin significado y sin referente

El fascismo se parece al cántaro: tanto va a la fuente que se rompe. Se ha utilizado tanto y tan mal este concepto, que a día de hoy es como un ábaco, una pieza de museo. Bueno, en realidad no, y ojalá lo fuera. Si fuera una pieza de museo, estaría en desuso. Sin embargo, el fascismo podríamos decir que es una palabra vintage: no fue bonita en su momento, pero hay quien hoy tiene la moda de usarla.

Una barandilla donde cogerse

Para ser justos, vamos a partir con una definición. No me gusta utilizar diccionarios, porque no dejan de ser convenciones humanas arbitrarias basadas en criterios pseudodemocráticos que pretenden definir la realidad a mano alzada. Sin embargo, dado que no quiero ni aburrirme ni aburrirle, nos vendrá bien la definición que da el DRAE para empezar:

Del it. fascismo.

1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia en la primera mitad del s. XX, y que se caracterizaba por el corporativismo y la exaltación nacionalista

2. m. Doctrina del fascismo italiano y de los movimientos políticos similares surgidos en otros países.

3. m. Actitud autoritaria y antidemocrática que socialmente se considera relacionada con el fascismo.

Dicho esto, vamos a lo que nos interesa. Hoy mucha gente utiliza esta palabra de una manera muy viva. Curiosamente, no es una palabra “recíproca”, es decir, no se utiliza de manera indistinta por dos grupos enfrentados. Fascista es una palabra de un único sentido, porque siempre lleva la misma dirección: de izquierda, a todo el que no piense como quien la utilice. Alguna vez se dará de derecha a izquierda, no digo yo que no, pero esto es algo que se ve poco. Sin embargo, no es que se caiga en la diatriba enfrentada de acusaciones recíprocas.

Acepciones descontroladas

Es curioso, porque quienes la usan creo que no siempre podrían decir a qué acepción se están refiriendo. Digamos que la raíz de la palabra es su primera acepción, y cuando se utiliza, suelen hacerlo con la segunda y la tercera. Sin embargo, esta palabra es como un arma arrojadiza. Un fascista no tiene que ser necesariamente de una ideología política. En la segunda acepción quizá sí, porque tiene un carácter histórico. Pero, en la tercera, algo se ha descontrolado. Hay quien piensa que esta palabrita sirve para justificar el martirizar a un grupo concreto de personas. Especialmente en nuestro país. ¿No piensas como yo? Fascista. ¿Llevas una bandera de España? Fascista. ¿Apoyas a un gobierno distinto del mío? Fascista, fascista, fascista. Se utiliza tanto y tan arbitrariamente esta palabra, que ya carece de contenido.

No la lances, mejor clávatela tú

Esta daga difamatoria, antes de la lanzarla, quizá algunos se la tendrían que clavar a sí mismos, a modo de harakiri. La actitud antidemocrática es aquella que difama por expresar ideas distintas a las propias. La tolerancia de Voltaire es la bandera de los irrespetuosos. Tolerancia significa pensar que lo mío es mejor que lo tuyo, pero que aún así, te tengo que tragar. Esto ya no funciona. Lo que hace falta es respeto.

La actitud autoritaria es aquella que impone por la fuerza maneras de ver el mundo. A veces, con la fuerza de una vara de acero; otras veces, con la fuerza de la presión llorica y violenta. Autoritarios hay muchos, pero prefieren ver la paja en el ojo ajeno antes que la viga en el propio.

Esta palabra hace una función similar a la de los museos de los campos de concentración: hacer presente el pasado para no repetirse en el futuro. Pues gracias a la actuación de una serie de energúmenos indeterminados, esta palabra ha pasado a ser el hazmerreír del diccionario. Gracias por hacer esto a una palabra tan necesaria para que estas cosas no vuelvan a repetirse. Y, de paso, sabed que os estáis convirtiendo en los nuevos fascistas del siglo XXI, aunque quizá hoy, esto, sea una frase carente de sentido y un absurdo. Aunque siguiendo a Camus, quien algo sabía de absurdos, podemos comprender que

Toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara o instaura al fascismo

D.E.P.

 

Acta est fabula
News Reporter
Ante la oportunidad de la decadencia se puede ser políticamente incorrecto. Y si necesita más galones, quizá no haya entendido nada. La Inquietud salvará al mundo, o nos extinguiremos por imbéciles.

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