¿Qué viene ahora en una Cataluña sin Puigdemont?

Catalunya sin Puigdemont sigue abocada a 4 años más de CIU (o como ahora se llame) aunque no será quien ocupe la poltrona. Puigdemont ha sido muy claro: «Que tothom ho tingui clar, no claudicaré, no renunciaré, no em retiraré davant l’actuació il·legítima dels que han perdut a les urnes» Y con estas palabras ha claudicado, ha renunciado y se ha retirado de la carrera por la Presidencia de la Generalitat, dando opción a otro candidato de su partido. Ha sido una despedida surrealista como nos tiene acostumbrados. Según él, ahora «no hi haurà cap excusa perquè Madrid no accepti les nostres decisions» ya que JxCat presentará la candidatura de Jordi Sànchez “tancat en una presó espanyola”, esa le parece a Puigdemont que «és l’única manera que es pugui acordar un Govern el més ràpid possible» No se lo cree ni él, como puso de manifiesto al anunciar que su retirada sería provisional.

Ha sido pues una retirada simbólica que dibuja el nuevo escenario, un avance del full de ruta que han diseñado para la próxima legislatura; según el plan, la elección del Presidente autonómico quedará paralizada (por culpa de Madrit) mientras que Puigdemont desde Bruselas encabezará un consejo de regencia republicano. Tampoco será un gobierno efectivo pero siempre será más visible ese gobierno propagandístico en el exilio que uno autonómico entre rejas. La solución, lamentablemente, está en manos del PP que muy despiertos no son. Ya han anunciado que el candidato debe estar libre de cuentas con la justicia y que recurrirán los intentos de investir a un imputado. Como Jordi Sánchez entra de lleno entre los descartados es previsible que, cuando JxCat proceda a su nombramiento, sea inmediatamente recurrido. A nadie se le escapa que esta reacción es la que espera Puigdemont y alimentará aún más el victimísmo indepe, por lo cual habría que descartala completamente y más teniendo en cuenta que el catedrático de Derecho Constitucional Javier Pérez Royo ha advertido que si el juez Llarena impide a Sànchez presentarse a su investidura estaría cometiendo prevaricación y podría impugnarse todo el procedimiento.

Estando así las cosas, si por mí fuera, no haría nada para entorpecer la investidura de Sànchez, siempre y cuando se hiciera legalmente, habiendo jurado la Constitución. Soy votante de Ciudadanos y tabarnés de nacimiento pero, si a pesar de todo, alguien piensa que es la opinión de un topo que les quiere llevar al huerto, les invito a que reflexionen sobre las repercusiones que tendría su nombramiento como Presidente autonómico.

1- Ver a Jordi Sànchez jurando la Constitución -después de haber animado a dos millones de catalanes a desobedecerla- sería un puntazo que desmotivaría al soberanismo.

2- Si se negara a jurar la Constitución -aunque fuera bajo la fórmula de “por imperativo legal”- no podría ocupar ese cargo autonómico pero ya no sería “por culpa de Madrit” sino por su propia desafección a las leyes.

3- Excarcelarle para su investidura y el posterior ejercicio de sus funciones, sería interpretado por la comunidad internacional como una señal de respeto democrático al resultado electoral y una muestra de tolerancia que dejaría fuera de juego la política de injurias y calumnias contra el Estado.

4- Un President llamado Sánchez disgustaría mucho a la Madre Superiora y rebajaría el recelo contra los apellidos castellanos.

5- Desagradaría profundamente a ERC que el número 2 de JxCat pase por delante de su número uno, Oriol Junqueras, que está en su misma situación.

Así que le recomiendo a Ciudadanos que se una a la proclama de Jordi Sánchez President! y le brinde el apoyo parlamentario necesario para su investidura.

News Reporter
“Los resultados de las elecciones autonómicas de Cataluña del 21D hacen que la forma de ser catalán haya cambiado sustancialmente. Ya no hay solo una forma de expresar nuestra pertenecia a esta comunidad porque ya no hay un modelo de catalán tipo. Hay más"

Anímate y déjanos un comentario: