Cataluña es España. Terrorismo, derechos históricos y otras fábulas.

“Si en España el terrorismo es la única manera de adaptar el ordenamiento constitucional a las exigencias de los nuevos tiempos y a las legítimas demandas políticas, económicas y sociales de la ciudadanía, y la guerra civil es la única manera que los poderes fácticos del Estado tienen para resistirlo, que Dios nos coja confesados. El ordenamiento constitucional ha de evolucionar y adaptarse a las nuevas exigencias sociales de manera pacífica. Si no es así, España está condenada a repetir su historia”. Así se despacharon los empresarios del Círculo Catalán de Negocios el pasado 23 de marzo. https://okdiario.com/espana/cataluna/2018/03/31/empresarios-separatistas-sugieren-que-lo-cataluna-solo-arregla-terrorismo-o-guerra-civil-2019921
Sólo se pueden soltar este tipo de amenazas si de antemano se cuenta con el apoyo de alguna, o algunas, potencias extranjeras, es decir, si se tiene algo potente en la recámara. Con el apoyo de la mitad de la población no basta.
Se deduce que el “Estado opresor español”, sólo les deja dos vías, el terrorismo o la guerra civil en caso de que no se “adapte a las nuevas exigencias de manera pacífica”, o sea, si no se arrodilla y cede ante las “legítimas demandas” que convertirían a España en el principio de otro mosaico balcánico por los intereses económicos de una banda político-empresarial que tira del carro social del nacionalismo. Condenarán a España a otro período de aberchalismo terrorista, a “repetir su historia” pero con nuevos “jugadores”¿Pero en qué basan esas “legítimas demandas”?

CATALUÑA NO ES UNA NACIÓN:
Si Cataluña ya fuese una nación, no haría falta votar para decidir que se constituyese en nación.
¿A partir de qué fecha Cataluña apareció como nación? ¿Existió la nación catalana antes que España? ¿Existió dentro de España? Es dentro de España que nacieron los nacionalismos, o mejor dicho, los sentimientos nacionalistas, el catalanismo, el galleguismo, el aberchalismo. El concepto “nacionalidad” en la Constitución, creo recordar que fue cosa de Peces-Barba, uno de sus papás, intentando “evitar” el término “nación”-aunque nacionalidad deriva directamente de nación. Hay que reseñar que el nacionalismo catalán va un paso más allá del catalanismo, en su radicalidad, teniendo como meta la independencia de Cataluña del Estado español. ¿Qué instituciones, formas administrativas, productivas, judiciales, militares pueden demostrarnos la existencia de Cataluña como nación? Lo mismo vale decir de Euskadi o Galicia.
Los “pruritos nacionalistas” (Unamuno) o “nacionalismos eruptivos” (Julián Marías) surgieron a finales del XIX -a la vez que el desarrollo de las respectivas burguesías regionales- derivando en posiciones antiespañolas.

SEGÚN PABLO IGLESIAS -Y TANTOS OTROS PAPAGALLOS-, EN ESPAÑA HAY CUATRO NACIONES:
“En España hay cuatro naciones, la nación española, Cataluña, la nación vasca y la nación gallega. Digamos que cuatro sentimientos nacionales que nadie podría poner en duda, en tanto que existen y hay poblaciones que tienen un sentimiento que se identifica con el término nación”. Aquí está la clave, el sentimiento. Por supuesto que nadie puede poner en duda un sentimiento, de una persona o de una población, pero un sentimiento o la suma de ellos no pueden formar una nación, como es lógico. Y continúa; “en el caso de Andalucía, su Estatuto de Autonomía habla de “realidad nacional”, aunque en Andalucía no haya un sentimiento mayoritario que reivindique Andalucía como nación”. Entonces Andalucía tiene una “realidad nacional” reconocida en su Estatuto, pero como la cantidad de “sentimiento” no acompaña, no es nación. En Cataluña si la mitad de catalanes sienten que son nación ¿entonces sí es una nación?
Esto del sentimiento también lo manejaron los galleguistas precursores, le llamaron “saudade” y era, según ellos, “lo característico de Galicia frente a lo español”, !puro absurdo metafísico!
Hasta Núñez Feijoo declaró en 2011 que “ser galleguista es un atributo esencial para actuar en la democracia gallega”, abundando en el falso axioma nacionalista de que Galicia es de los gallegos -Cataluña de los catalanes y Euskadi de los vascos-. Esta falsedad se carga el principio constitucional de que “la soberanía de España reside en el pueblo español”. Aún así, el 25 de julio se denomina en Galicia el día de “la Patria gallega” y el PSOE gallego pidió que se definiera a Galicia como “nación de Breogán”. Como pueden ver, no son PP y PSOE ninguna garantía de soberanía nacional precisamente.

DERECHOS HISTÓRICOS:
El victimismo nacionalista siempre ha señalado a España y su nacionalismo como represor y sometedor de las ansias de liberación de los “pueblos sometidos” a ella. El principal “derecho histórico” de los nacionalismos siempre ha sido su “derecho” a decidir separase de España porque tienen un sentimiento, una cultura, lengua e historia propios que les hace merecedores de tal fantasía. Venden a su público que no pueden desarrollarse dentro del estrecho corsé represor del Estado y que, separados de éste, podrían ser la Holanda del sur, como ya dijera sin empacho Artur Mas. ¿Pero en qué lugar de nuestro territorio no han podido sus gentes desarrollar su educación, literatura, escultura, cine y demás demostraciones de su cultura particular? ¿Cuándo han dejado de aumentar sus derechos políticos, transferencias, etc?
Se trata más bien de alcanzar el total reparto del pastel económico en sus respectivas regiones, pero para ello necesitan legitimarse con una masa ciudadana que luche por ellos sobre el terreno y que crea que lo hace por grandísimos ideales, por su liberación, por un futuro de incomparable bienestar social y económico, mejores sueldos, mayores derechos laborales…

Expulsar a España de Cataluña conlleva también someter a la mitad de los catalanes no nacionalistas, además, decidir la mitad de los catalanes nacionalistas por sobre el resto de españoles que no pueden oponerse a tal decisión es una aberración política sin base democrática, cargándose uno de los principios básicos de la Constitución, la soberanía de España reside en el pueblo español, pero visto lo visto, ni el Gobierno central está por la labor de defenderla como corresponde. El nacionalismo acabará por salirse con la suya como paso previo al Gobierno mundial sin Estado en el sentido que apuntaba David Rockefeller; “de lo que se trata es de sustituir la soberanía nacional por la soberanía de una élite de técnicos y financieros mundiales”. Y a los que esto les suene a desbarre conspiranóico les remito al libro “Hay alternativas” del ideólogo económico de PODEMOS, VICEN NAVARRO, donde hace una clara apología de la “gobernanza mundial” dentro de sus 115 propuestas entre las que incluye la “constitución de un gobierno mundial” así como “la asunción por parte de Naciones Unidas para la adopción de decisiones en materia económica y financiera”.

El problema del nacionalismo que padecemos trasciende nuestras propias fronteras y los intervinientes y defensores del mismo tienen mucho interés en que acabe por triunfar porque, triunfando él, ganarán todos ellos. Pero eso lo dejo para otra publicación.

Miguel Martín
News Reporter

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