Aumentaron un 65% las violaciones en el País Vasco en 2017.

El enriquecimiento multicultural forzoso está dando sus frutos desde hace años, o eso, o los vascos están sufriendo un pico de testosterona incontrolable y misoginia que está desatando el terror en las calles de las ciudades vascongadas. La “revolución” feminista del 8-M ha pasado por alto este “detalle” de masificación violatoria de la mano de un buenismo suicida que silencia esta lacra como si fuese una consecuencia más del cambio climático o una tasa que se debe pagar como precio a un aumento del progreso social. Ya lo decía aquel, el progreso nos cuesta carísimo.

Es increíble cómo los agentes sociales, los ayuntamientos, los partidos políticos y sus organizaciones pantalla, los medios de comunicación y nuestros cuñados han apoyado la huelga general feminista. ¿Desde cuando los ayuntamientos, los políticos, y los medios apoyan las huelgas generales? ¿Por qué estos mismos pastores silencian el dramático aumento de las violaciones y el origen cultural-nacional de sus perpetradores? ¿Por qué nadie expone la raíz del problema? ¿Por qué se nos engaña señalando al hombre, al macho, metiéndonos a todos por igual en el mismo saco por el hecho de ser hombres, cuando todos sabemos que una minoría muy concreta de la población le es atribuíble un aumento desproporcionado de los delitos -con respecto a la minoría porcentual poblacional que representan-?

Ya lo dijo Carmena, “la violencia está incardinada en el ADN de la masculinidad”, es decir, somos hombres, somos violentos por naturaleza, lo llevamos impreso en el ADN. (http://www.europapress.es/madrid/noticia-carmena-destaca-violencia-incardinada-adn-masculinidad-defiende-cultura-mujeres-20180305145614.html). Las mujeres no asesinan, no son violentas, no cometen infanticidios, etc, son sólo víctimas del heteropatriarcado opresor, como ustedes saben y hasta que sea la mujer la que lidere la sociedad, revolución feminista mediante, apartando y marginando al hombre a papeles secundarios en todas las áreas sociales, conyugales, políticas, no se liberará la Humanidad de esta opresión. Pero no seré yo quien caiga en la trampa y abunde en esta guerra de sexos promovida por ciertas élites para beneficio propio. Y por eso mismo estos canallas sin escrúpulos ocultan los verdaderos porqués de este disparatado aumento de las violaciones.

“Bizkaia ha visto duplicado el número de violaciones desde los 24 hasta los 47 casos durante el último año”, un ascenso de casi el 100% -datos comparados del 2016 respecto al 2017-. Pero Cristina Ramos, psicóloga de la Asociación Clara Campoamor opina que “las redes sociales también han hecho mucho daño”. Lo que haga falta para despistar y no hacer más que parchear y mantener las subvenciones con supuestas soluciones exigidas por la sociedad, como las “paradas a demanda” en el transporte público (http://www.deia.com/2018/03/12/bizkaia/bizkaibus-estudia-incluir-paradas-a-demanda-por-la-noche).  Además, “se están dando muchos casos entre menores. Es lo que más nos está chocando”. Claro bonita,  como si no supieras la verdad de lo que está pasando y la correlación directa entre el aumento de los nuevos inquilinos que nos están colando con el mayor número de delitos. O también los jóvenes vascos se han vuelto locos de repente?

En Bilbao, el pandilleo delincuencial lejos de frenarse, aumenta. ¿Y qué hace el gobierno vasco y su alcalde después de que integrantes de estas bandas hayan asesinado, robado y violado?  Pues nada, seguir promoviendo el efecto llamada, pedir más ayudas económicas a Madrid para que se nutran y crezcan las cuadrillas de matones, “Ghetto Family, Los Favoritos, La juntilla Mala, Los Viseras Negras, Los Intocables, LHK, Redskins, Mina City, LBS, The Kunda, The Fake Squad”, estas son sólo algunas de las que operan en Bilbao y sus componentes, mayoritariamente, no son vascos precisamente.

Sí, es cierto que los españoles también violan, tenemos a nuestra propia chusma, razón de más para no aumentar sus filas con gentuza extranjera, y ya que nuestros políticos son incapaces de contener el aumento exponencial de violaciones, por lo menos debemos exigirles que dejen de patrocinar las políticas de puertas abiertas sin controlar quienes entran y a qué se van a dedicar una vez llegados. Están destrozando nuestra sociedad a paso acelerado, conscientemente, posiblemente sean las mujeres el colectivo que más vaya a sufrir las consecuencias de todo esto, y el feminismo logorréico con sus mansplaining, mainspreading y micromachismos, no será el que vaya a empoderarlas y protegerlas sino que se decicará como hasta ahora a retroalimentarse de la barbarie enfrentando ésta con pancartas, batucadas y otras performances coloridas.

Miguel Martín
News Reporter

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