Atentado en el Metro de Estocolmo y el pacto anti-yihadista (anti) español

Un hombre de 60 años murió y una mujer resultó herida este domingo al explotar un “objeto” que el primero de ellos recogió  del suelo junto a una estación de metro de Vårby gård, en las afueras de Estocolmo. !Las autoridades han descartado que se trate de un ataque terrorista! Hablan de una granada de mano, todavía por confirmar. Es decir, alguien deja un explosivo en un lugar muy transitado simplemente por que se le debió olvidar, porque los suecos van por ahí, al cine, al trabajo, al dentista o a visitar a sus padres, con un explosivo encima como quien lleva un llavero. No es un atentado, no, es un hecho casual -los objetos “olvidados” pueden explotar-producto de la mala suerte y de la fatídica alineación de los planetas.  ¿La culpa será del fallecido, por curioso y por querer coger lo que no es suyo?

Las primeras pesquisas han concluido que se trataba de un fuerte explosivo. “Fue lo suficientemente fuerte como para llevar a dos personas al hospital”, añadió la policía. Un fuerte explosivo posiblemente en una mochila, nunca lo sabremos, destinado quizá para amenizar alguna fiesta folclórica cercana, no para atentar contra nadie. Nos chupamos el dedo. http://www.lavanguardia.com/internacional/20180107/434136997253/explosion-metro-estocolmo.html

Viene siendo habitual que no se pueda nombrar la nacionalidad de violadores y asesinos cuando son extranjeros no comunitarios -ya me entienden-, de la misma forma que tratan de ocultarnos atentados terroristas con las excusas más burdas, que si era un tarado, un enfermo mental, etc. Pos supuesto, cualquier terrorista es un tarado, no cabe duda, pero es un terrorista, ante todo, no un personaje falto de tratamiento médico y cariño social.  Así ocurrió en Melbourne a finales de diciembre pasado donde “un afgano nacionalizado” atropelló a decenas de peatones dejando a 19 heridos, 4 de ellos de extrema gravedad.

Las autoridades australianas, que están enfrascadas en la moderna política multicultural, han descrito la masacre como “atropello deliberado”,”un acto diabólico y cobarde”, descartando el atentado y argumentando que el terrorista, de “religión musulmana” era un chico con “un historial de enfermedades mentales y problemas con las drogas” y con antecedentes por hurtos, nada más, vaya, lo pintaron como un tipo de lo más normal, aún teniendo un amplio currículum de chiflado. Pero teniéndolo fichado y estudiado como demente, lo dejaban deambular por cualquier parte, a su libre albedrío, esperando, supongo, a que el individuo diera frutos con los que enriquecer al país. !Cómo se ríen del personal!

Pero la burla continuó, al saberse que en el lugar del atentado detuvieron a “un varón de 24 años”, casi seguro de la misma nacionalidad o parecida -a juzgar por lo que yo mismo pude ver en televisión-, que estaba grabándolo todo y portando varios cuchillos en su mochila, vamos, un atentado yihadista de manual. A no ser que los cuchillos fueran para hacer un delicioso pollo al curry y el atropello le cogiera de paso. Están jodidos los australianos, como lo estamos aquí. http://religionlavozlibre.blogspot.com.es/2017/12/musulman-atropella-decenas-de-personas.html?m=1

En España seguiremos “luchando” contra el terrorismo islamista, llenado el país de islamistas. Es la conclusión directa que podemos sacar de las medidas anunciadas por el Ministro del Interior, J.I.Zoido, tras la reunión del pacto anti-yihadista, bajo el cual vamos a seguir con el culo al aire, porque entre todos los puntos, ni uno menciona un mayor control de las fronteras. Y si pueden pasar, pueden atentar. Además, no lo olvidemos, hay que contar las múltiples células terroristas que ya están aquí y que cohabitan entre nosotros. Nuestros políticos no quieren enfrentarse a la realidad -ellos no la van a sufrir- por miedo a ser tachados de islamófobos y racistas y porque sirven a intereses supranacionales permitiendo extender el terror por todas partes porque, a mayor cantidad de islamistas más terroristas, cae de cajón. Quedamos maniatados y amordazados a la espera del siguiente atentado, al que volveremos a responder con la eficiente unidad institucional, peluches, velas, manifestaciones contra la intolerancia y la islamofobia, lacitos, hermanamiento cristianosulmano y poniendo más víctimas en la morgue, como el día de la marmota. Y los terroristas, acojonados.

 

 

Miguel Martín
News Reporter

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